Si algo ha caracterizado el desenlace de esta década, tiene que ser el resurgimiento de los "supergrupos": una alianza estratégica entre distintos músicos de renombre, concentrados en un solo proyecto, y probablemente Jack White es quien mejor capitaliza este recurso. En el 2005 se juntó con Brendan Benson y la sección rítmica de los Greenhornes (Jack Lawrence en el bajo y Patrick Keeler en la batería) para formar a los Raconteurs, en lo que parecía era un inocente intento por hacer mejor música que la que estaba logrando con su dizque hermana, Meg. ¡Pero no! Todo era parte de su maquiavélico plan para dominar la escena "independiente". Tres años y un fallido disco de los White Stripes después, Jack White volvió a reclutar a músicos famosos para un nuevo conjunto, The Dead Weather, en el que oculto detrás de la batería, White controla como un titiritero macabro a Alison Mosshart (The Kills), Dean Fertita (Queens of the Stone Age) y, nuevamente, a Jack Lawrence. Ambos esfuerzos, aunque bien dotados de aptitudes y recursos musicales, al final del día, resultan monótonos e intrascendentes.
Por desgracia —o fortuna de muchos—, White no es el único en practicar la lucrativa tendencia. Incluso, ésta ya alcanzó a los artistas que presumían de poseer una cierta integridad. Jimmy James (My Morning Jacket) y M. Ward unieron sus fuerzas con Conor Oberst y Mike Mogis de Bright Eyes, nombrando cínicamente a su proyecto 'Monsters of Folk'. Al mismo tiempo, Ward formó un dúo bastante coqueto de música retro (She & Him) con la actriz Zooey Deschanel, y en el que ambos salieron beneficiados. El músico de Portland logró obtener una mayor proyección, mientras que ella entró de puntitas a la escena musical, sin parecer una actriz más que le hace al "juguemos a cantar". Sin embargo, no son únicamente las nuevas generaciones quienes están practicando el supergrupismo. Johnny Marr, el legendario guitarrista de los Smiths, se integró a las filas de Modest Mouse; John Paul Jones de Led Zeppelin junto con dos célebres supergrupistas, Dave Grohl y Josh Homme, conformaron Them Crooked Vultures y, en lo que seguramente es el más exótico de todos los supergrupos, el baterista Bun E. Carlos, de Cheap Trick, se unió con James Iha, de los Smashing Pumpkins, y con uno de los hermanitos Hanson para formar Tinted Windows. Ya sólo falta que Prince se asocie con Ringo Starr, las grabaciones perdidas de Elvis y una beluga.Lo peor es que en México no nos quedamos atrás, y como se nos da eso de la copiadera, las pseudoestrellas de rock ya formaron también sus supergrupos. Miembros de Fobia, Molotov, Café Tacuba y, por supuesto, Jay de la Cueva (de todos los grupos de rock que hay en el país) integran Los Odio; mientras que Leonardo Di Fobia, Jonás de Plastilina Mosh, el baterista de la Ley —que le llegó a tirar alguna vez la onda a la mamá de mi amiga Claudia Flores—, Poncho de la Lupita y el Vampiro, forman Los Concorde. ¿Qué lograron? Dejar de encabezar festivales con sus respectivos grupos, para ser simples teloneros y tocar en barecitos.
Toda esta promiscuidad musical ha demostrado ser tan rentable, que en nuestro país se expande rápidamente a otras disciplinas como la política, por ejemplo. Enrique Peña Nieto, Emilio Chuayffet y Carlos Salinas ya preparan la nueva producción de su supergrupo, que esperan salga para el 2012. Yo, ante tan apocalíptica visión, espero que la modita pase pronto.
1 comentario:
Yo quiero pensar que los músicos siguen juntándose en supergrupos para divertirse principalmente.
(y el icky thump es una joya, jaja)
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