martes, 29 de mayo de 2007
Ahora en papel
En la más reciente entrega de la revista Quo aparece la primera colaboración que hice para ellos, disponible en todos los puestos de revistas del país.
lunes, 28 de mayo de 2007
Más de lo que ves
La premisa de Transformers, la próxima película Michael Bay y de las caricaturas que con tanta devoción veía en los ochentas, es que un grupo de robots extraterrestres emigran a la Tierra, ante la falta de alimento en su propio planeta. Como si los 6,602,224,175 individuos que actualmente la habitamos no fuéramos suficientes. El caso es que como son robots gigantes y los seres humanos somos bastante paranoides, toman la forma de diferentes vehículos para camuflajearse entre nosotros. De esta forma se "transforman" a voluntad de una cosa a otra y de ahí, el título de la historia. Yo quiero ser un Transformer.Desde niño siempre he sido muy aprehensivo, producto tanto de la educación terrorista que recibí, como de mi propia personalidad. El problema es que al combinar ambos factores, me convertí en alguien muy susceptible e incluso frágil ante la frustración. No me gusta que las cosas no salgan a mi manera. Cuando quiero algo, cuando por fin me cae el 20 y me doy cuenta de que éso es lo que necesito, hago todo en mi poder para conseguirlo. Soy tenaz, ambicioso y hasta rayo en lo obsesivo. Claro, para llegar hasta ese punto pasaron varios sentimientos opuestos como desidia, conformismo y hasta la más pura hueva.
Cuando uno va por algo, siempre hay un límite en nuestras posibilidades, no todo depende de nosotros y sería muy ególatra pensar lo contrario. En cualquier meta, proyecto o esfuerzo hay una variable exógena cuyo desenvolvimiento no depende para nada de uno. A esta variable exógena la llamamos "suerte".
Es horrible pensarlo así, pero es vital aceptar la suerte y ponernos a sus pies, cuando ya hemos hecho todo lo que sí estaba en nuestras manos para ver el desenlace en cuestión. Una entrevista de trabajo por ejemplo. Puede ser el trabajo para el que naciste, prepararte para las entrevistas y exámenes, vestirte con tus mejores trapos, tener un extraordinario desenvolvimiento, la gracia y el carisma necesarios, pero ¿de qué depende realmente? Que no haya alguien con mejor curriculum, mejores trapos, más agradable, gracioso y seguro de sí mismo, con más experiencia o que simplemente le guste más al reclutador. Siendo muy honestos, que ése ser asqueroso llegara por el mismo puesto que uno, realmente no depende de nosotros.Siendo consciente de todo esto, últimamente han habido cosas que me han salido bien y cosas que no; cosas con las que sé que no he hecho todo lo que tenía que hacer para conseguirlas y aun así las logro, y contrariamente, cosas en las que realmente me he esforzado pero me la he pelado. De niño pensaba que cuando algo no me salía bien, es porque en futuro sería compensado por una fuerza superior, probablemente divina. Hoy me doy cuenta que básicamente la vida no es justa y la única compensación que uno obtendrá de un fracaso es el aprendizaje intrínseco del mismo. Es un hecho, cada cagada tiene su lección.
Por lo tanto, me guste o no, las cosas no siempre van a salir como yo las planeé, pero aceptarlo no le quita el tan grotesco sabor que deja la frustración. Por eso, como los Transformers me quiero convertir en algo para poder pasar desapercibido entre mis fracasos y creo que la forma que quiero tomar es la de un hippie. Pero no un hippie tocatambores de Coyoacán. Yo quiero ser uno como Jeffrey "The Dude" Lebowsky, con la indiferencia que le permite después de tener uno de los peores días de su vida, servirse un Ruso Blanco y tirarse en su tapete a contemplar el techo de su departamento.Me quiero transformar en alguien que, al final del día, se muerda la lengua y sonría.
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