lunes, 31 de diciembre de 2007

Los 10 9 discos de mi 2007 (y el que no he comprado)

No tengo idea que tan verídico o científico sea, pero alguien me dijo una vez que a partir de los 25 años de edad uno deja de generar cromosomas o algo así. El resultado perceptible de este cambio natural en nuestra fisiología es que tenemos la impresión de que el tiempo pasa mucho más rápido. Cuando éramos chicos sentíamos que transcurría una eternidad entre una navidad y otra, entre un cumpleaños y otro y así. Éste, aunque lleno de cambios y uno que otro logro, fue sin lugar a dudas vertiginoso.

Entre algunas de las cosas que caracterizaron el 2007 sobresale mi éxodo triunfal de casa de mis papás. La tan anhelada independencia es todo lo bueno que la gente que vive sola te dice y más. Sin embargo el costo fue, porque todo en esta vida tiene un precio, un año caracterizado por una agravada pobreza. Básicamente o pagaba la renta o compraba discos, por lo que este año la lista de los álbums que trascendieron durante el mismo está incompleta y seguramente hubiera sido distinta si mi wishlist en amazon no fuera tan grande. El último lugar corresponde a un disco que me pasó mi amigo Memita e influyó brutalmente en mi vida durante este año, pero aún no he comprado.

Por eso, y al igual que el año pasado, presento la lista de discos que más disfruté en el 2007 (aunque no necesariamente salieron en este año).

9) Gnarls Barkley - "St. Elsewhere"

En mi etapa hip-hopera siempre tuve una inclinación por los artistas cuya propuesta era ambiciosa y que no sólo hablaran de nalgas, chichis y dinero. Algunos ejemplos de este tipo de intérpretes, socialmente conscientes, son The Roots, OutKast, Mos Def, Common y The Goody Mob. De este último grupo salió Cee-Lo, una talentoso rapero y cantante de voz agudo y rasposa que tuvo a bien de juntarse con el productor Danger Mouse. El resultado es un disco experimental tan divertido como manejar por el segundo piso del periférico, antes de que le pusieran cámaras.

8)
Hello Seahorse! - "...And the Jellyfish Parade"

En el 2007 también ocurrió algo que por mucho tiempo me aterrorizó y es que por fin llegué a los tan abrumadores 30 años. Lejos de esas ideas en las que me veía casado, con un bebé en camino y otro ya en el kinder, mis 30 han estado bastante divertidos. Prueba de ello fueron las tres fiestas que hice para celebrarlos. Exactamente en la segunda junté mi celebración con una tocada de Hello Seahorse!, grupo mexicano de un electro folk muy agradable. Al final de su show Denise, buena amiga y vocalista de la banda, me autografió este disco, que aun siendo 100 por ciento independiente, está muy bien producido y lleno de canciones contagiosas y divertidas.

7) Arcade Fire - "Neon Bible"

Probablemente Arcade Fire será uno de los grupos más influyentes y representativos de la primera década de los dosmiles. Con un sonido completamente definido, Neon Bible es un disco complejo pero no imposible. Win Butler y familia retoman momentos claramente influenciados por Bruce Springsteen y la E Street Band de mediados de los ochentas y los llevan a terrenos progresivos, densos, medio de mariachi y hasta religiosos.


6) Peter Bjorn & John - "Writer's Block"


Con tanto tiempo libre y recursos económicos los suecos hacen cosas magistrales. No sólo son los mejores diseñadores industriales, también le han dado a la música una camada de bandas increíbles. Peter, Bjorn y John hicieron lo que para mí es el sencillo del año con Young Folks y ese silbidito que inunda antros, escuelas y oficinas. Sin embargo el disco entero es una joya, con momentos muy diferentes y todos climáticos en su propia forma.


5) Feist-
"Let it Die"

Del Bosa Nova al Disco, la contundente voz de Leslie Feist es deliciosa a lo largo de este disco. La verdad es que cuando lo compré no me esperaba nada más que un álbum suavecito para pasar el rato. A diferencia de mis expectativas, Let it Die es una sorpresa sonora, con canciones que nunca aburren y que al terminar te dejan esa sensación de querer más.



4) Architecture In Helsinki-
"In Case We Die"

Al escuchar In Case We Die, parece que toda la vibra detrás de su grabación es un desmadre pocamadre. El colectivo australiano logra hacer de la experimentación, tanto de instrumentos como de sonidos, algo digerible y ameno. Es como uno de esos shows de ciencia para niños, pero cuando acaba en lugar de conocimiento, In Case We Die te deja auténticos himnos de independencia.


3) Modest Mouse -
"We Were Dead Before The Ship Even Sank"

Entre el 2006 y 2007, Johnny Marr rechazó la petición de Morrisey para traer de regreso a los Smiths. En cambio, aceptó la invitación de Isaac Brock para formar parte de Modest Mouse. El resultado es un disco excelso, con una gama de momentos que van de lo popero (Dashboard), pasando por lo agresivo (March Into de Sea) y maduros (Missed the Boat).



2) The Whitest Boy Alive - "Dreams"

El 22 de febrero yo era un hombre muy feliz. Me habían conseguido entradas para ver al Whitest Boy en la primera fiesta del Mx Beat. Había escuchado un par de canciones y me entusiasmaba mucho verlos en vivo. Cuando llegué al Bull me topé con la chava que había protagonizado un sin fin de historias conmigo en el último año y medio. La saludé emocionado pero su actitud fue muy fría y cortante (después me enteré que en esa época tenía novio). De alguna forma, fue un cubetazo de agua helada para el estado de ánimo que tenía esa noche. Cuando por fin salió el grupo al elevado escenario, todas esas sensaciones melancólicas desaparecieron. Bailé sin parar toda la hora que duró el show. Dreams captura justamente esa sensación. Todos los cortes tienen la capacidad de transportarte a un lugar donde no hay penas, dolores ni amores que no fueron, aun cuando las letras hablen de eso.

1) The Shins - "Wincing the Night Away"

Oficialmente los Shins son mi banda favorita de la década de los dosmiles. En Wincing the Night Away ofrecen un álbum sin pretensiones, que no tiene miedo de explorar con nuevos sonidos y sin sacrificar sus ya tradicionales cortes divertidos y melódicos. Las letras de James Mercer abarcan varias emociones que van de lo ingenioso (Australia) a lo devastador (Girl Sailor).

Para Wincing... los Shins incorporaron en sus filas a Eric Johnson de los Fruit Bats, dándoles un rango instrumental más completo y ambicioso. Creo que Natalie Portman no se equivocó cuando en Garden State le dice a Zack Braff que "los Shins cambiarán tu vida".

El gran ausente:

The Postal Service - "Give Up"

Como mencioné antes no he tenido oportunidad de comprar este disco, pero aun cuando lo tengo en mi iTunes y lo he escuchado miles de veces, lo pediré a amazon. Es un disco que me ha dado una infinidad de alegrías y que ha podido acompañarme de la mano por momentos no tan gratos. Nothing Better, la canción en la que colabora Jenny Lewis de Rilo Kiley y que revive un típico rompimiento sentimental, rápidamente se convirtió en una de mis canciones favoritas de todos los tiempos.

Todo el disco se hizo a raíz de un intercambio musical vía e-mail entre Ben Gibbard y Jimmy Tamborello, lo que prueba que las relaciones a distancia sí pueden funcionar.

¡Feliz año!

sábado, 15 de diciembre de 2007

Historias de la publicidad, en boca de un idealista. Vol. I

Estaba sentado en una de esas sillas plegables de director durante el rodaje de un comercial. Claro, yo no iba a dirigir ni mucho menos, pero sí presencié una escena que aún no logro calificar. Todo pasó detrás de los monitores del video assist mientras la directora creativa, el cliente, la chava de cuentas y yo veíamos las tomas que se estaban filmando en la parte de atrás de la locación. Estábamos rodeados por la gente de producción; los de audio, video, arte e iluminación pero había un tipo en particular, un postproductor se nos quedaba viendo mucho. Se paseaba frente a nosotros, estudiándonos, como tratando de descifrar algo. Aunque me era irrelevante, su actitud logró captar mi atención.

Hubo un momento que el cliente se levantó al baño, yo me fui a asomar al set para darle una indicación al director sobre el guión. Cuando volví, el tipo raro estaba parado hablando con la de cuentas. Ahora todo tenía sentido, nuestra directora de cuenta es una colombiana de 29 años bastante guapa, por lo que la frecuente mirada del postproductor era obviamente hacia ella. Mi jefa, la directora creativa, tenía una cara de incomodidad que apenas y podía poner atención en los monitores. Yo me acerqué con discreción, ya que como buen antropólogo del amor, no quise interrumpir el momento. Era como realizar un documental para el Discovery Channel, cualquier movimiento en falso puede interrumpir a la pareja en su momento de apareamiento. Sin embargo me pude acercar lo suficiente como para escuchar parte de su diálogo. Él le estaba preguntando a ella sobre su acento, cuestionando si realmente era de Colombia y argumentando que más bien, parecía del norte de México. Yo estaba feliz presenciando esto con morbo y fascinación, porque cuando los hombres nos acercamos a una mujer para ligarla, cualquier intento de lograr una conversación coherente desaparece dejando una estela de balbuceos.

Junto conmigo se acercó la productora ejecutiva, así que el tipo vio cómo su oportunidad de lograr un acercamiento más profundo pronto desaparecería, así que se alejó un poco para que todos pudiéramos ocupar nuevamente nuestros lugares. Sin embargo le quedó la espina clavada y regresó para preguntarle a la colombiana si "era salserona", porque según él, todas las colombianas aman este ritmo tropical. Ella le contestó tajante que no le gustaba para nada. Así que él con poca gracia se alejó y no lo volvimos a ver en un rato.

Nuestra cuenta, NIDO, está dirigida principalmente a mamás jóvenes y primerizas, así que a la hora de la comida la conversación era principalmente sobre bebés. Nos sentamos en la misma mesa que la nutrióloga que estaba siendo filmada para el comercial y nos platicó algunas experiencias con guarderías. Para cuando llegó el mesero a ofrecernos el menú del día, la directora de cuenta y el cliente ya se habían ido a otra junta. Nuevamente se acercó el postproductor y se sentó con nosotros para comer. Al integrarse a la plática, preguntó a la nutrióloga si conocía buenas guarderías en la zona de Palmas y Lomas, porque su esposa, tras siete meses de haber nacido su hija, quería regresar a trabajar. Éste era el mismo postproductor que escasos minutos antes se acercó a ligarse a mi directora de cuenta y con ese descaro, ahora nos enteraba de que era papá.

La verdad, y sin tratar de sonar mocho, conservador, prejuicioso o mojigato, al estar rodeado de tantos niños tan chiquitos y simpáticos, la actitud del postproductor me pareció repugnante. No podía dejar de reflexionar que si algún día yo llego a ser papá, espero sentir el amor, la pasión y el respeto suficientes para entregarme a mi familia en su totalidad. El momento me hizo pensar en lo difícil que es educar a un hijo, que cada decisión que tomemos puede afectar y cambiar radicalmente su vida. Tatuarlo con nuestras ideas.

Creo que sí soné mocho, conservador, prejuicioso y mojigato.

¿Será que así suena el idealismo?

domingo, 2 de diciembre de 2007

Donde todos conocen tu nombre

Prácticamente todos los martes voy a la mezcalería de Alfonso Reyes. En tan sólo un año, este ritual se ha convertido en un oasis para mi rutina alcohólica. Es una luz, una promesa de entretenimiento tóxico en medio del tedio de todo lo que representa el "entre semana". Su cómodo horario de lunes a miércoles (cierra a las 11 pm) hace que no haya pretextos para desvelarse. (De jueves a sábado cierra alrededor de las 2 am). Ahí se reúnen buenos amigos, de esos que uno frecuenta poco, y el amable staff que siempre te recibe con el gusto de los anteriores. El resultado es un ambiente realmente encantador.

El menú trata de ser lo más cercano y fiel posible a lo regional oaxaqueño: mezcal (obvio), cervezas de chasers, quesillo, habas enchiladas y tamales. La verdad es que en este asunto soy un neófito, porque la primera y única vez que fui a Oaxaca, tuve miedo de probar el místico aguardiente. Sin embargo, en poco tiempo he encontrado una noble bebida que como todas las cosas, no hay que perderle el respeto.

Hace unos cuantas semanas Memita Cremita, mi fiel compinche, y yo nos dispusimos ampliar las posibilidades de la mezcalería. Un viernes cualquiera, Cremita me preguntó si quería ir a a echar un mezcalito para precopear. Acepté sin dudarlo y mientras manejaba por Minería para llegar al recinto en cuestión, Mema me marcó al celular. Citándolo, dijo que estaba "hasta el moco", pero que podíamos probar la sucursal a escasas dos cuadras de la original.

El negocio de la mezcalería ha resultado ser uno tan prolífico, que los socios están abriendo sucursales en diferentes partes de la ciudad. Su estrategia es clara, buscan barrios bohemios y plazas concurridas. Hasta ahora sé que que con la desaparecida en Coyoacán, han existido cinco mezcalerías en la ciudad bajo el mismo concepto de "la Botica". Las mezcalerías siguen el mismo modelo de expansión de negocios que Starbucks. Cada una de Las Boticas es exactamente igual a la otra, cuidan meticulosamente la decoración, los menús, las mesas, las sillas, los muñequitos de Star Wars ochenteros que decoran las barras, el póster del maguey sobre una plasta de color rosa, etc. Todas son exactamente iguales, cambiando únicamente en la distribución de los locales y en dimensiones. Lo que cambia es el ambiente y, por absurdo que parezca, de una mezcalería a otra, se pueden encontrar tribus urbanas radicalmente opuestas.

Ese viernes en el que Memita y yo quisimos olvidar un día lleno de trabajo de oficina y que nos vimos obligados a sentarnos en la mezcalería de Campeche, en vez de la de Alfonso Reyes, pude constatar este fenómeno. Tan pronto entré Mema me recibió aliviado y es que en la mesa junto a nosotros estaba un "pseudomodelo" con espíritu condesero. De esos que dicen palabras como "trendy", "fashion" e "in". Cuando me senté y dejé mi mochila en una silla vacía, una mesera muy guapa, como las que suelen atender estos lugares, me preguntó qué quería beber.

Yo sé lo que va a tomar. Un...contestó por mí el imbécil de la mesa de junto.

La verdad es que ni siquiera supe que dijo, pero el hecho de que se sintiera el rey del lugar y que podía meterse en la comanda de los que ahí estábamos me enervó.Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, Mema y yo volteamos hacia el tipejo con jetas y le dijimos "nah" que no tenía idea qué íbamos a pedir.

Un minero y una Pacífico por favor ordené, dirigiéndome exclusivamente a la apenada mesera.

El imbécil regresó su atención a seguir tratando de impresionar a su pareja, una mujer claramente más grande que él, con un corte de pelo y un atuendo que trataban de ser trendy, fashion e in.

Para todo esto, Memita estaba absorto en la conversación que estaban teniendo en otra mesa, también vecina a la nuestra. Eran tres hombres de unos cuarenta años, teniendo una discusión a un volumen tal, que el resto de los que estábamos en el diminuto lugar podíamos participar.

¿Oíste lo que dijo? me preguntó Mema.

No, ¿qué?

"Las piezas, del ajedrez de la vida, se acomodan solas..." citó mi amigo y yo me cagué de la risa.

Después de unos 20 minutos de beber nuestros mezcales y cervezas en silencio, observando a los comensales y a sus amigos que pasaban a visitarlos vestidos de colores fosforescentes en este ya tan choteado revival de los ochentas, y de escuchar las pláticas incoherentes y molestas, en un acto de completa intolerancia, pedimos la cuenta.

¿Por qué se van? preguntó la mesera desconsolada.

Básicamente por la gente le respondió Mema.

Somos regulares de Alfonso Reyes agregué.

Ahhhhh, sí aquí en Campeche es otra cosa. Pero... no se vayan. Porfa. nos contestó es que afuera hay unos patanes a los que no les quiero dar la mesa. Sólo quédense en lo que paso a otros.

Con su comentario, esa noche de viernes, seguía poniéndose cada vez más rara. Era muy evidente que ella tampoco estaba cómoda trabajando ahí. ¿Pero cómo puede un lugar cambiar tanto a unas cuantas cuadras de distancia de su sucursal?

Mema y yo no quisimos averiguarlo y nunca más volvimos ahí. Nos quedamos en Alfonso Reyes, de donde nunca debimos haber salido.

* Gracias a los autores de las fotos que tomé prestadas en Flickr.