En eso tiene razón, pero no por ser más sencilla y tener más clase, es mejor. Siendo un fiel seguidor del Hip-Hop desde hace muchos años (Alfo no me dejará mentir), descubrí a los Black Eyed Peas en el '98, cuando sacaron el ya mencionado Behind The Front. La oferta del grupo en esa época era de tres MCs que se distinguían por diseñar ellos mismos su ropa (muy atípica a los pantalones holgados y las largas cadenas con diamantes a las que nos tienen acostumbrados los raperos) y por ser mejores bailarines que raperos. También estaban respaldados, en lugar de un DJ, por un grupo de músicos en vivo. En lo personal ese disco nunca me encantó, era aburrido y seguía esa mala constante de ser un material con un par de buenos sencillos, a lo mucho. Además nunca encajaron realmente en la escena Hip-Hopera de finales de los noventa —tras las muertes de Tupac Shakur y Notorious B.I.G., la rivalidad Este-Oeste se encontraba diluida—, en el momento dominada por el Dirty-South (Ludacris, Trick Daddy, etc.) y el sonido más inteligente de artistas como Mos Def, Common, Q-Tip, The Roots y Talib Kweli.
Después de dos discos fallidos, la evolución de los Peas hacia terrenos más poperos fue muy natural. Probablemente el principal ingrediente de su transformación fue agregar a Fergie —una rubia voluptuosa de vientre delineado, que se encarga de los coros en las canciones— a la alineación y hacer de Taboo y Apl.de.ap meros bailarines y coristas; algo así como los que tenía Caló cuando cantaban "Capitán". Lo suyo siempre han sido las masas y de hecho, creo que el trabajo que hacen hacia ese sentido es mejor que el que en teoría era más alternativo. Incluso, el aligerar su música fue uno de los factores que los trajo a México por primera vez, siendo uno de los primeros actos de "Hip-Hop" que llegó al país. Desde su "Where is the love?" hasta su nueva rola "I've Got a Feeling" —una canción que ya ni siquiera tiene rimas de rap en su estructura, pero que es imposible no mover, al menos, un piececito cuando suena— los Peas aceptaron quienes eran, y en consecuencia les ha ido muy bien. Definitivamente no es música profunda, ni va a trascender en nada (ni siquiera como música bailable), pero tampoco pretende serlo. Es una frivolidad honesta.Los fresas siempre serán fresas, porque a la fuerza, ni los zapatos entran.