miércoles, 31 de diciembre de 2008

Los 10 discos de mi 2008

Hay un himno terrible que involuntariamente me recuerda a mi infancia. Es una canción de uno de los primeros boybands en la historia y cada vez que suena, se adhiere en el inconsciente con la fuerza y simpatía con la que lo hace un chicle a una suela de zapato. Por si fuera poco, está acompañada de un bailecillo que aún se puede ver ejecutado por personas —de escasa dignidad— en bodas y eventos similares. En este año que pronto expirará, creo que por fin entendí a Menudo cuando hacían su súplica misericordiosa, y es que si pudiera definir el año con una sola palabra, definitivamente ésta sería "claridad". Los últimos 365 días fueron un lapso en el que pude apreciar las cosas con una mayor nitidez, casi como un espectador imparcial. No sé si adjudicarle esta percepción a mi edad, al psicoanálisis o a ambas. No hubieron tantos dramas ni tantas sorpresas, más sí muchas decepciones. Pocas fiestas para tantas borracheras. Rescaté varios recuerdos para examinarlos bajo esta nueva lente. De alguna forma este sentimiento se refleja en la lista de los discos que repercutieron más en mi 2008. De hecho, todas las presentes son grabaciones previas, que por lo menos tienen un año de antigüedad. En esta lista no hay fiesta, no hay Hot Chips ni MGMTs —por extraordinarios que sean. Hay reflexión y retrospección. Una mirada al ayer, para tratar de, finalmente, dejarlo ir.

10) Iron & Wine - "The Shepherd's Dog"

Todos sabemos que los grandes cambios no ocurren de la noche a la mañana. Pero de alguna forma, muchos de nosotros así los esperamos. Sam Beam (nombre de pila de Iron & Wine) había prometido un cambio en su música para su nueva producción. Mucho se especuló al respecto, y personas cercanas a él hablaban de una progresión hacia sonidos cercanos del rock setentero. El disco salió en 2007 y con él, volvieron los susurros melancólicos que han caracterizado al cantautor, pero ahora cargados de arreglos elaborados, dando un primer paso lejos del folk acústico. Para concebir un cambio a largo plazo hay que entender los pasos intermedios, los baby steps, y Sam Beam, sin miedo a las presiones mediáticas, los sabe dar con una precisión coreográfica.

9) The Dandy Warhols - "Thirteen Tales From Urban Bohemia"

Una de las más grandes cualidades que tienen los Dandy Warhols es que, a diferencia de los padres, saben crecer con uno. Aceptan el lugar y el momento en el que estás. Su música no envejece, se amolda y permanece vigente, aún cuando utiliza en su grabación recursos de otro momento, como scratches de discos en tornamesas. Thirteen Tales from Urban Bohemia es probablemente el álbum mejor logrado de los Warhols. Editado en 1999, fue una cámara visionaria que predicaría muchos de los sonidos, las imágenes y las historias que viviríamos en la primer década del nuevo siglo.

8) R.E.M. - "Green"

El 2008 fue un año de reencuentros inesperados, tanto con las personas como con la música que jugaron un rol esencial durante mis años universitarios. Íñigo, Karla Renata y Sánchez me han ayudado a recordar quién fui, mientras Green ha estado sonando en el fondo. Es un disco que anunciaba la dirección que tomaría R.E.M. después de dejar el mundo "independiente" y firmar un contrato multimillonario con Warner Brothers. La experimentación sonora, el optimismo irónico y una latente madurez musical son algunas de los características que hacen de Green una obra redonda. Hay veces que los elementos del pasado crecen con uno, adaptándose a las nuevas realidades e incluso pueden llegar a disfrutarse más, que en el momento de su gestación.

7) Band of Horses - "Cease to Begin
"

El fin del verano —cual teen movie gabacha— estuvo cargado de experiencias etílicas compartidas y patrocinadas por un grupo de nuevos y extraordinarios individuos. A mi edad los excesos diarios y sus respectivas intrigas, por más divertidos que sean, tienden a generar un desgaste exponencial. El fin de ese periodo era inminente y cuando llegó, me encontró desilusionado y, como típicamente pasa, con el corazón roto. Encontré refugio en la fraternal amistad que establecí con el Maestro Evelio Rojas y en la música de Band of Horses, un grupo que había visto cambios drásticos en su alineación, pero que han repercutido mínimamente en su esencia. Cease to Begin es un reflejo de que la adversidad puede ser el mejor motor creativo.

6) The National - "Alligator"

Ocurre muy esporádicamente, pero hay veces que un grupo llega a nuestras vidas intempestivamente, con el azote de un huracán, apropiándose de nuestros furores más fanáticos. Cuando descubrí a The National en el programa Subterranean de MTV2, jamás pensé que dos años después se arraigaría tanto en mí el humilde grupo que, durante la transmisión en televisión, le costaba trabajo sostenerle la mirada a su entrevistador. En el caso de The National he ido conociendo su discografía de atrás para adelante, y siempre cuestioné que otro disco pudiera siquiera alcanzar a Boxer. Alligator es casi tan bueno, y después de varias oídas, incluso pensé que era mejor.

5) Feist - "The Reminder"


La voz de Leslie Feist es ambivalente. Tiene el poder de aliviar las heridas más profundas o bien, ser un espectáculo de pirotecnia cuando estás celebrando algo. Es el cable azul y el cable rojo de una bomba, puede estallar o puede sembrar paz. Tiene la capacidad de navegar por melodías reflexivas y juguetonas, tomando ingredientes prestados de Nina Simone, los Kings of Convenience y de sus cuates de Broken Social Scene. En The Reminder, Feist nos invita a sonreír, a llevárnosla leve, a departir y a disfrutar del eterno cachondeo que es, en sí, la condición humana. Cuando tienes delante todas esas subidas y bajadas, lo mejor es levantar los brazos.

4) Tegan & Sara - "The Con"

Una de las personajes que más he admirado en mi vida dijo alguna vez, "no es fácil ser verde". Tegan y Sara Quin son dos hermanas gemelas que saben exactamente a lo que la Rana René se refería con esta frase —porque si alguien ha sido alienado y sabe predicar sobre la tolerancia es la Rana René. En The Con, más que celebrar sus diferencias y preferencias sexuales con el resto de la sociedad, Tegan, Sara y sus diminutos cuerpos la enfrentan con furia, relevándose con maestría sin concederle ninguna oportunidad a sus rivales. Las canciones son certeras y contundentes, sin dejar atrás ese encanto y sensibilidad tan particulares que han desarrollado hasta ahora.

3) Wolf Parade - "Apologies to the Queen Mary"


Es probable que no seamos conscientes hasta donde puede llegar la banda de Montreal, Wolf Parade. Su potencial es realmente abrumador. Los coequiperos en la dirección del grupo, Spencer Krug y Dan Boeckner manejan una técnica de composición similar a la de Lennon y McCarney, en la que uno lleva la batuta de sus piezas y el otro la acentúa. Su primer disco, Apologies to the Queen Mary, tiene un trabajo meticuloso en su producción, que logra un balance casi perfecto de ambas personalidades. Mientras Boekner es prototípicamente "rockero", Krug tiende a experimentar con progresiones y sonidos ambientales. Wolf Parade nos demuestran que la diplomacia puede lograr grandes cosas. La única pregunta es: ¿cuánto durará?

2) Death Cab for Cutie -"Plans"


Entre Transatlanticism y Plans hay dos años de diferencia. Dos años que le permitieron a Death Cab for Cutie hacerse un poco más viejos y un poco más ricos. Plans es un muy bonito ejemplo de cómo emigrar hacia una disquera transnacional y no prostituirse en el camino. Es indiscutible la libertad creativa que tuvieron para hacerlo. El guitarrista Chris Walla siguió a cargo de la producción, como lo había hecho en las últimas entregas del grupo, administrando con maestría la nueva cubetada de recursos. Es un disco donde no sólo resalta el trabajo de estudio, Ben Gibbard sigue trabajando en los contenidos, con letras más ambiciosas que construyen relatos sencillos y sólidos. Plans es un disco que te hace recordar, aunque no quieras, al ser que sigues amando y que ya no te contesta los mails que aún le mandas.

1) The National - "Boxer"

Tanto que decir y tan poco tiempo para hacerlo. La barítona voz de Matt Berninger retumba en lo más profundo de las emociones, encontrando la belleza en las cosas más mundanas. El duelo de guitarras desoladoras entre los hermanos Dessner lleva las melodías, libres de protagonismos. Un par de hermanos más, los Devendorf escondidos en el escenario —uno detrás de la bateria y el otro viendo uno de los costados del escenario con un bajo colgando de su hombro—, son los ingenieros detrás de la grandeza de cada canción. Es el disco que más escuché, el que más me pegó, el que más me ayudó y el que más me curó. Es un disco que suena a un grupo de amigos que renunciaron a sus trabajos y que no podrían estar haciendo otra cosa. Que creen en las causas, pero que no se toman demasiado en serio la vida. El 2008 no fue el mejor de los años, de hecho fue uno muy ríspido y accidentado. De no haber sido por Boxer, tal vez lo lamentaría.

2 comentarios:

Gabriela/undies dijo...

Feist, Dandy Warhols y Tegan and Sara los comparto como soundtrack del año. Sobre todo Tegan and Sara, The Con es maravilloso, tiene un poco de todas las emociones. Ir a verlas en vivo ha sido el mejor regalo de cumpleaños que me he dado, y dicen que hay nuevo disco y libro para este año, empezaré a ahorrar para darme un show de nuevo.

Anónimo dijo...

beunisimo bueniiisimo ah sobre todo resurrection fern de iron and wine. ah qué lindo.