lunes, 10 de marzo de 2008

Mi asquerosa doble moral

Cuando tenía 18 años, me era muy difícil entender por qué alguien podía fumar. Cuando lo traté por primera vez un par de años antes, la experiencia me fue tan desagradable, como seguramente lo es para todo fumador cuando se inicia. La parte que aún no he podido asimilar es en qué momento la inhalación de tabaco deja de sentirse como un tigre en brama desgarrando con furia todo lo que tiene a su paso hasta los pulmones; cuándo se vuelve relajante y no asfixiante y doloroso. "Te acostumbras", es lo que contestan comúnmente los fumadores ante estas preguntas. Supongo que si la discografía de Arjona fuera la única opción sobre la tierra para escuchar música, también te acostumbrarías.

Cuando tenía 18 años, en 1995, también me era difícil de concebir la idea de poder ver a los Beastie Boys en vivo. Ill Communication era el disco que escuchaba de principio a fin en loop varias veces al día. Prácticamente fue el álbum que me hizo recuperar la fe en la música, mientras las estaciones de rock alternativo y MTV empezaban a plagarse de los "sucesores de Nirvana" en una desenfrenada búsqueda del santo Grial del grunge. Con Paul's Boutique (1989), los Beastie revolucionaron la forma en la que se grababa un disco, principalmente por la incorporación de los samples. En esa época, usar cachitos de canciones ajenas para instrumentar una propia era una verdadera innovación. Mi idolatría por los Beastie Boys continuó con cada video, cada remezcla y cada disco que sacaban, siempre con una ilusión permanente de poder verlos en vivo.

Creo que todos hemos conocido por lo menos a alguien, cuya muerte estuvo relacionada con el tabaco. Fumar mata y todos lo sabemos. Como dije antes, yo decidí no hacerlo principalmente porque no me gustó y respeto mucho a quienes encuentran en este hábito una experiencia placentera, siempre y cuando, no me soplen el humo que expiden sus bocas en la cara. La última mujer que amé fumaba como si tuviera un hijo en los separos. Valdomero, mi mejor amigo, fuma aun sabiendo que tiene una condición médica que se acentúa con el cigarro y mi papá llegó a echarse cerca de tres cajetillas al día. La verdad es que no creo en satanizar las cosas como un medio para erradicarlas. En lo que no estoy de acuerdo es en las prácticas mercantiles para vender cigarros. Cuando entré a trabajar en publicidad hace más de cinco años, tuve que hacer el lanzamiento de una medicina y las estrategias de ventas eran realmente cuestionables. Cuando me quejé al respecto con la que era mi jefa, me contestó, "no te preocupes, por lo menos no vendemos cigarros".

Fue un golpe terrible cuando los Beastie Boys cancelaron el concierto que tenían programado para el 8 de marzo de 2005 en el Palacio de los Deportes, a tan sólo tres días de la fecha. En su momento se corrían rumores de que Adam Yauch estaba enfermo, que alguno se estaba divorciando y hasta que no se habían vendido los suficientes boletos. En general, la misteriosa cancelación pasó sin pena ni gloria, ya que el trío neo yorkino no estaba más en la cima de su carrera. Grand Royal, el sello discográfico que fundaron con Capitol, había dejado de operar hace cuatro años y To the 5 Boroughs (2004) pasaba desapercibido, mientras que los grupos indie dominaba las frecuencias de radio. La oportunidad de ver a Beastie Boys, antes de una inminente caída, había cesado por completo.

Cuando se prohibió anunciar abiertamente cigarros en diferentes medios masivos, las campañas de mercadotecnia de las grandes tabacaleras enfocaron su atención a lo que se conoce como publicidad BTL (Below the Line) que quiere decir tratar de llegar a consumidores (y posibles consumidores) utilizando publicidad no tradicional. Estos esfuerzos abarcan los medios que la mente nos permita imaginar, desde correos electrónicos personalizados, hasta instalaciones luminosas en medio del Río Támesis. Probablemente el caso de mayor éxito en cuanto a impacto y alcance se refiere para una tabacalera en nuestro país es el del MxBeat, el festival de música que organiza Marlboro desde hace unos tres años. A través de las cuatro ciudades donde se realiza, han desfilado en sus escenarios grupos internacionales como los Planetas, Spoon, Hot Hot Heat, Babsónicos, Phoenix, The Whitest Boy Alive, Los Súper Elegantes, por mencionar algunos. He ido al festival los últimos tres años y no sólo me han sorprendido las actuaciones de los grupos que se presentan, sino de cómo Marlboro ha sofisticado sus métodos para hacerse una base de datos de cautivos y posibles fumadores. En el primer MxBeat inscribirse a la base de datos de Marlboro era opcional. Desde hace un año, Marlboro escanéa las credenciales de elector de los asistentes para asegurarse de tener perfectamente sus datos personales.

Los Beastie Boys por fin llegaron a México, traídos nada más y nada menos que por Marlboro, en el marco del MxBeat 2008 de la Ciudad de México (aunque el cartel nunca los anunció y por las actuales leyes antitabaco, el festival fue en Toluca). Al igual que me hicieron recuperar la fe en la música en 1996, su actuación me emocionó al grado que la niña que tenía junto me clavaba el codo con miedo a que le cayera encima por los brincos que estaba dando. Los Beasties, notablemente envejecidos y con un M.C.A. ahora sí enfermo, no escatimaron en entregar un éxito tras otro, bajo la batuta del siempre impredecible DJ de cabecera desde Hello Nasty (1998), Mix Master Mike. Una hora y pico después se despidieron de México tocando Sabotage y dejándome queriendo más, una sensación parecida a la que produce la nicotina en el cuerpo.

2 comentarios:

ECM dijo...

toñito, he estado a tu lado paso a paso de este espinado camino de beastie bboys... sólo que yo sí aprendí a fumar.

abrazzo, mezcales!!!

Anjo Nava dijo...

Fue un auténtico honor haber estado ahí con usted Sr. Caballero.